UN
CASADO DUDOSO
UN
CASADO DUDOSO Fue introduciéndose el resto de carne dura en sus entrañas,
hasta que sus nalgas chocaron con mis testículosCierto día estando en
mi trabajo me habló un señor de unos 40 años, delgado, de bigotes y
con voz ronca:
¡¡¡Disculpe, donde están los sanitarios!!!
Le indiqué donde estaban y seguí con mi tarea de ensobrar unos exámenes
que acababan de llegar del laboratorio. Pasarían unos 10 minutos,
cuando nuevamente, el mismo señor me habla para preguntarme los
horarios del laboratorio, los cuales por supuesto se los di, pero este,
a pesar de escuchar la información se me quedó mirando por unos
segundos, pero, casi enseguida le saqué de su trance:
¿Desea algo más?
O, si disculpe, me acabo de hacer unos análisis y quisiera saber si
puedo llamar para saber si están listos. Enseguida le contesté que yo
estaba a cargo de entregarlos esa semana y le di el número para que los
confirmara.
Continué con mi trabajo, quedando un poco inquieto por la reciente
conversación con aquel desconocido.
Al día siguiente, serian como las 10 de la mañana, sonó el teléfono
y escuché nuevamente esa voz ronca, quien preguntaba por sus exámenes,
que efectivamente estaban listos.
No pasaron mas de 2 horas y lo tuve nuevamente frente a mi, le saludé y
le entregué sus exámenes, pero nuevamente tras darle sus sobre con la
información, quedó mirándome fijamente a la vez que se agarraba su
paquete. Me levanté de mi silla y quise increparlo para decirle que era
un mal educado, pero, este no me dio tiempo para hacerlo, ya que
enseguida se retiró dejándome nuevamente confundido.
Pasarían unos 10 minutos y quise ir a los baños del personal, que esta
al fondo del centro medico. Me puse delante de uno de los urinarios y
comencé a vaciar mi vejiga con gran placer (ustedes saben), cuando de
pronto escucho detrás de mí esa ronca voz:
¡¡¡¡Que bueno que te encontré!!!
Mire hacia atrás y efectivamente era él, quien sin dejar lugar a que
reaccionara, apretó su cuerpo contra el mío y me agarró la verga:
¡¡¡¡Que grande la tienes!!!
No se que me pasó pero, no atiné a hacer nada, solo me dejé llevar.
Renato (así se llamaba), continuó acariciándome el pene, el cual rápidamente
creció entre sus manos, también ante el estimulo de su paquete que me
rozaba el culo:
¡¡¡¡Que grande y gruesa la tienes!!!!
¡¡¡¡¡Jamás pensé, tener una así entre mis manos!!!!
¡¡¡¡Menos tan grande y gruesa!!!
No le dije nada, solo seguí disfrutando de la exquisita masturbación
que estaba recibiendo, hasta que pasado unos minutos descargue mi semen,
gimiendo suavemente, mientras que Renato apretaba aun más su cuerpo
contra el mío, haciendo notar su excitación en mi culo.
Luego me soltó y me mostró restos de mi semen en su mano y sin dejar
me mirarme, se lamió su mano, tragándose mi leche con gran gula. Luego
se bajó el cierre del pantalón e hizo que le metiera mi mano en su
calzoncillo. Le toqué encontrándome con su verga flácida pero, muy
mojada. Luego me dijo que la sacara, percatándome que había acabado
dentro de sus calzoncillos; la humedad de mí mano era nada menos que su
semen:
¡¡¡Mira papito, tú hiciste que me corriera en los pantalones!!!
Se bajó el pantalón mostrándome todo el calzoncillo lleno de su
leche:
¡¡¡¡Me encantó, correrme rozando tu culo!!!
Por un instante desperté de la nube que estaba, y regresé a mi
realidad:
¡¡¡Que te pasa, sal inmediatamente de aquí!!!
¡¡¡Si me sorprenden contigo aquí, me despiden!!!
Se disculpó, pero antes de salir me dijo que necesitaba hablar conmigo,
que se sentía confundido, que no sabia que le estaba pasando y me
entregó una tarjeta de presentación y se fue raudamente. Me quedé un
rato sin saber que pensar sobre lo ocurrido, pero, la entrada de un
compañero al baño me hizo reaccionar. Me guardé la tarjeta y salí
del baño para continuar con mi trabajo, no muy tranquilo, aquel hombre
me dejó bastante mal.
Por la noche estando en mi habitación recordé lo que me había pasado
con Renato y tras meditar un poco le llamé, una voz femenina me contestó,
enseguida colgué; pero, nuevamente a los 5 minutos volvía llamar, pero
esta vez escuché esa voz ronca que me traía loco.
Hola le dije soy Gustavo, espera me dijo y tras sentir el cierre de una
puerta, me habló, eres el del centro medico, le dije que si y enseguida
me dijo que estaba muy contento, que no pensaba que le iba a llamar.
Enseguida me dijo que deseaba hablar conmigo, pero, no por teléfono,
entonces le dije que podía ser en mi casa, que le esperaba al día
siguiente y tras darle mi dirección, me dijo que le diría a su mujer
que tenia una cena con sus socios del bufete donde trabaja (es abogado).
Al día siguiente me llamó como a las 11de la mañana a mi trabajo, y
quedamos en vernos en mi casa a las 9 de la noche. Toda la jornada
estuve entre las nubes pensando en aquel hombre, que además de
atraerme, era casado (me encantan esos casados, con dudas, siempre
resulta algo interesante con ellos).
Por fin estando en mi casa sonó el timbre como a las 21.15, era él
quien elegantemente vestido me saludó y entró en la casa. Le dije que
se sentara mientras iba por un par de tragos. Cuando llegué con ellos,
tomó el suyo y se lo bebió completamente y me pidió que le sirviera
otro para frenar un poco los nervios que tenia. Se lo serví y
nuevamente se lo bebió al instante, sin dejar de mirarme.
Tras un par de minutos sin decir nada, comenzó a hablar; que hacia un
tiempo con un compañero de universidad, se habían encontrado en un bar
y que entre copa y copa no se dio ni cuenta que ambos llegaron a los baños
del recinto y que le había mamado la verga a su amigo, hasta hacerle
acabar, tragándose toda su leche. Desde ese día, ya un par de meses se
sentía confundido, incluso un día fue a un cine, donde intentó hacer
algo, pero, sintió miedo y salio cuando alguien intentó tocarle el
paquete.
Me pidió otro trago, traje la botella y se la pasé, se bebió
nuevamente dos tragos y luego me dijo:
¡¡¡¡Me encantaría disipar mis dudas!!!
Ya con varios tragos en el cuerpo, se desinhibió y se abalanzó sobre
mi paquete, yo solo me dediqué a mirarle, mientras este continuó,
desabrochó el cierre y hurgó entre mis calzoncillos, hasta que sacó
mi verga de su encierro y procedió a sobarme el glande, mientras me decía:
¡¡¡¡Me encanta sentirlo en mi mano!!!
¡¡¡Nunca pensé que seria tan excitante!!!
Me miró nuevamente a los ojos y apretándome la verga me dijo:
¿Te la puedo chupar?
No le dije nada solo sonreí, lo que dio pie a que Renato, para que se
arrodillara frente a mi e hizo que me levantara y me bajó los
pantalones hasta los tobillos, luego me dijo que me sentara y procedió
a darle suaves toquecitos con su lengua a mi glande que mostraba sus
primeros signos de excitación. Continuó unos minutos recorriendo mi
pene con su lengua hasta que tras una leve sonrisa empezó a tragarse
con gran dificultad mi tronco duro, haciendo que gimiera con gran gusto.
Le tomé la cabeza obligándole a tragarse la mayor cantidad de carne
que su boca podía alojar.
Rápidamente sus mandíbulas se acomodaron hasta que finalmente mi
pichula se perdía entre sus fauces, haciendo que delirara del gusto,
provocando una serie de sensaciones agradables, que me hacían alucinar.
Sin darme cuenta me invadió una ola de calor extremo y vacié mi semen
en esa boca calida, que la recibió completamente, bajando por su
garganta que se movía rápidamente, para dejar pasar toda mi lava que
le quemaba con gran gusto, tanto para él como para mi.
¡¡¡¡Que rica estaba tu leche!!!!
Se levantó y se sentó a mi lado y tomó la botella y se sirvió otro
trago, bebiéndoselo nuevamente de una vez. Me miró y me dijo:
¡¡¡Me alucina sentir mi pene dentro de tu boca!!!
Como siempre, no me hice de rogar y haciendo que se levantara, le
desabroché el pantalón y se los bajé con calzoncillos y todo hasta
los tobillos. Su pene erecto, mediría unos 15 centímetros, algo cabezón.
Se lo lamí por unos minutos en toda su extensión para posteriormente
chupárselo por escasos 2 o 3 minutos, apretó mi cabeza a su pelvis y
comencé a sentir su semen que brotaba como verdadera lava y bajaba por
mi garganta, provocándole a Renato un placer delicioso. Luego me
confidenció, que era la primera vez que se la chupaban, y que había
sido maravilloso, descubrir tan inmenso placer.
Nos quedamos un rato sentados y mientras bebíamos otro trago le dije si
quería que fuéramos a mi habitación, que allí estaríamos más cómodos.
Miro su reloj, las 23.30:
Deja llamar a mi mujer
Buscó su celular en su chaqueta y le dijo que estaba en casa de uno de
sus socios que en un par de horas más se iba, que no le esperara
despierta.
Finalmente nos fuimos a la habitación, previo paso por el baño y ya
estando frente a la cama nos miramos, como reconociendo nuestros cuerpos
aún con ropa, para pasar luego a desvestirnos mutuamente, quedando solo
en calzoncillos (que rico es ver a tu contrincante en calzoncillos con
la verga erecta levantando la tela que la cubre).
Nos tiramos en la cama y como pulpos nos manoseamos por todos lados,
hasta que quedamos ambos desnudos. Enseguida iniciamos un fabuloso 69;
con mi cuerpo sobre él. Era hermoso ver como abría su boca para
recibir el máximo de verga posible, le sentía estremecerse cada vez
que mi lengua rozaba su glande, para posteriormente sentir como su pene
entraba en mi cavidad bucal.
Estuvimos así unos 5 minutos y fue Renato, quien detuvo la acción:
Me gustaría sentirlo dentro de mi culo
Hazlo con cuidado, es mi primera vez
Que excitante es escuchar, que te lo pidan con tanta suavidad y ternura.
Le coloqué en cuatro patas y le mamé el culo, por unos minutos haciéndolo
que gimiera del gusto y tras meterle un par dedos ensalivados en su
redondo y firme culo, saqué un condón que tenía en mi velador.
Mientras me lo colocaba, Renato me dijo:
Hazlo con suavidad, quiero recordar esta mi primera verga como un
momento memorable en mi vida
Es importante, cuando tienes que desvirgar a alguien, tener mucha
cautela, más aun si este te lo pide de esa manera.
Le sugerí que se sentara en mi verga, así él mediría el grado de
penetración; enseguida aceptó y me acosté de espaldas en la cama y el
se para frente a mí, con sus piernas abiertas y procedió a bajar hasta
donde estaba mi pene esperando comerse ese culo. Rozó sus nalgas por mi
pene unos segundos y luego tras varios intentos, logró meterse la
cabeza, esbozando un ligero quejido; me miró y sin dejar de sonreír,
fue introduciéndose el resto de carne dura en sus entrañas, hasta que
sus nalgas chocaron con mis testículos.
Dio un suspiro de placer y dolor, que se reflejaba en su cara, y tras
unos minutos de quedarse inmóvil, lentamente comenzó a cabalgarme,
aumentando cada vez más el ritmo, hasta que se hizo irrefrenable su
goce; le agarré su verga y al ritmo de su sube y baja le masturbaba,
hasta que sin previo aviso, Renato gimió fuertemente y lanzó su semen
en mi abdomen y pecho, apretándome la verga con sus esfínteres
provocando que mi excitación aumentara. Bruscamente lo tomé y le volteé
dejándolo acostado de espaldas y sin sacarle mi pene del culo, le alcé
las piernas y le penetre fuertemente, haciendo que gimiera del gusto:
¡¡¡¡Eso es mijito, rómpeme el culo!!!
¡¡¡¡Quiero sentir tu leche caliente en mi culo!!!
Le culié un par de minutos y descargué mi leche en ese culo que
acababa de desvirgar. Me quedé un rato en esa posición y luego me
desplomé sobre su cuerpo. Me besó tiernamente, agradeciendo el placer
proporcionado y luego se levantó, se fue al baño y tras unos minutos
apareció en la habitación con una toalla en la cintura. Se comenzó a
vestir, mientras yo iba al baño, cuando volví él ya estaba vestido;
me puse una bata y salí a dejarlo a la puerta, nos despedimos, subió a
su auto, prometiendo llamarme otro día. De eso hace 2 semanas, espero
que pronto lo haga, tengo su tarjeta muy bien guardada en mi billetera,
si quiere volver, sólito lo hará, solo espero que lo haga algún día.
Si les gusto este relato les invito a escribirme
Autor: Gustavo gustavofigueroaa@hotmail.com